Competencias

LA FORMACIÓN DE ESTUDIANTES DESDE EL ENFOQUE POR COMPETENCIAS

Uno de los mayores retos en el sistema educativo peruano es el desarrollo de competencias en los estudiantes; es decir, una de nuestras finalidades como docentes es formar estudiantes competentes, críticos y comprometidos con las problemáticas de su contexto local, regional y nacional. No obstante, ¿qué es una competencia? ¿Por qué es tan importante y, a la vez, compleja desarrollarla? A continuación mostraremos algunas acepciones sobre esta palabra, así como los aspectos que debemos tener en cuenta de este enfoque educativo en nuestro país.

Al hablar de “competencia” necesariamente debemos remitirnos a algunas décadas atrás cuando Noam Chomsky, en los años sesenta, emplea esta palabra por primera vez en el ámbito académico para describir el desempeño propio de las personas en su lengua. Esta perspectiva de competencia fue comprendida desde el punto de vista lingüístico. No obstante, sirvió como antecedente para luego ser utilizado en otros ámbitos.

Más adelante (entre los setenta y ochenta) este mismo término será considerado en el ámbito técnico-profesional. Su finalidad era conocer qué tan calificado se encontrada un trabajador respecto a la labor que realizaba. Para ello, cada profesional debía cumplir ciertas competencias establecidas que garantizaban que su trabajo y desempeño profesional sea de calidad.

Es así que, a principios de los años noventa, la palabra “competencia” se incorpora en el lenguaje educativo, generándose, como diría Tobón (2012), distintos modelos en relación al currículo, didáctica y evaluación, en contraposición, con los modelos tradicionales que hasta ese momento se conocían.

Finalmente, a inicios del 2000, este término comienza a tener protagonismo en las políticas educativas internacionales como en el proyecto Tuning en Europa o DeSeCo de OECD (Organisation for Economic Co-operation and Development). Pero ¿Por qué la palabra “competencia” genera nuevos modelos pedagógicos? Porque, como lo indica Tobón (2012)

(…) el término de competencias tiene una larga historia porque siempre la humanidad se ha preocupado porque las personas sean capaces de hacer las cosas que les corresponde hacer con calidad. (…) Esto se hace a la par que se posicionan una serie de cambios educativos por la introducción del aprendizaje autónomo, el aprendizaje significativo, el constructivismo, la metacognición y las nuevas teorías de la inteligencia. (Tobón, 2012, p.57)

Hablar de un enfoque de competencias es hablar de calidad educativa. Indudablemente, también implica la combinación de diversos modelos educativos como, el conductismo, cognoscitivismo y el constructivismo, pero que al mismo tiempo promueve la autonomía, metacognición y verdaderos aprendizajes significativos en los estudiantes.

El mismo Tobón (2010) nos dice que este enfoque se vincula con la formación humana en su totalidad. Por ello, es indispensable que el mismo sea desarrollado de forma colaborativa y responda a los problemas que se viven en la sociedad. Por ejemplo, ¿Cómo podemos desarrollar competencias siendo ajenos a la explosión tecnológica que vivimos hoy en día? Sería anacrónico pensar que desarrollamos competencias si no consideramos el uso de la tecnología como un medio para promover este enfoque.

Pero ¿Qué elementos componen una competencia? Desde la perspectiva de Díaz (2005) las competencias comprenden la combinación de tres elementos básicos: información, el desarrollo de una habilidad y puestos en acción en una situación inédita. En otras palabras, el uso de competencias, en el ámbito educativo, supone la práctica del saber conocer, saber hacer y saber ser, por parte del estudiante. Sin embargo, este mismo autor menciona que una de las grandes dificultades de la escuela es generar experiencias reales o simuladas (muy cercanas a la realidad), de manera tal que se ponga en evidencia el uso de estos tres elementos a la vez. Por el contrario, la escuela suele proponer ejercicios muy rutinarios que se alejan de la formación de una competencia.

Ahora bien, sería oportuno analizar en nuestro país la propuesta que desarrolla el Currículo Nacional 2017, en relación al enfoque por competencias y, a su vez, identificar los elementos que se encuentran implícitos en su desarrollo. Este documento señala que:

La competencia se define como la facultad que tiene una persona de combinar un conjunto de capacidades a fin de lograr un propósito específico en una situación determinada, actuando de manera pertinente y con sentido ético. Ser competente supone comprender la situación que se debe afrontar y evaluar las posibilidades que se tiene para resolverla. Esto significa identificar los conocimientos y habilidades que uno posee o que están disponibles en el entorno, analizar las combinaciones más pertinentes a la situación y al propósito, para luego tomar decisiones; y ejecutar o poner en acción la combinación seleccionada. (Ministerio de Educación, 2017, p.29)

Para el Ministerio de Educación no basta que el estudiante responda y solucione determinado problema existente en su realidad. Este debe actuar de forma ética (saber ser), reconociendo los conocimientos (saber conocer) y habilidades adquiridas (saber hacer) para, finalmente, asumir la solución más viable y sostenible.

En consecuencia, podemos decir que las competencias son actuaciones complejas del ser humano que implican el uso de conocimientos, actitudes y habilidades, según el contexto y las necesidades que se presenten, para asumir la mejor alternativa ante un problema. No obstante, el Ministerio de Educación (2017) indica que una competencia es “la combinación de un conjunto de capacidades”, pero ¿qué son las capacidades? Son recursos tales como conocimientos, habilidades y actitudes que le ayudan al estudiante enfrentar determinada situación. Desde esta perspectiva, consideramos que una competencia se lleva a cabo solo cuando se utilizan las capacidades de forma combinada ante nuevas situaciones. Cuando un estudiante demuestra que tiene conocimiento de un tema, además de ciertas habilidades para enfrentar el reto que se le asigna, pero no actúa de forma ética, podemos decir que aquel estudiante aún no es competente, ya que solo ha empelado algunas capacidades que conforman una determinada competencia. Desde este punto de vista, valdría pena preguntarnos ¿los docentes desarrollamos competencias combinando todas las capacidades que le corresponden a las mismas? O quizás creemos que desarrollamos competencias cuando en realidad solo empleamos algunas capacidades por separado. Y tú ¿Promueves en tus clases este enfoque?

Referencias Bibliográficas

Díaz, A. (2005). El enfoque de competencias en la educación. ¿Una alternativa o un disfraz de cambio? Recuperado de: http://www.eps-salud.com.ar/Pdfs/Enfoque_De_Competencias.pdf

Ministerio de Educación (2017) Currículo Nacional de Educación Básica. Lima: Ministerio de Educación.

OECD (2005) Formative Assessment: Improving learning in secundary classroom. París: OECD.  Recuperado de https://read.oecd-ilibrary.org/education/formative-assessment_9789264007413-en#page3

Tobón, S. (2012). Formación integral y competencias. Pensamiento complejo, currículo, didáctica y evaluación. Bogotá: ECOE ediciones.

Tobón, S., Pimienta, J. y García, J. (2010) Secuencias didácticas: Aprendizaje y Evaluación de competencias. D.F. México: Pearson Educación.

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